October 29, 2019

Cada historia es única.

Cuando dos seres se aman, es el alma la que ve más allá de lo físico. 

No importa nada, no hay etiquetas, no hay expectativas equivocadas sobre cómo tendrían que ser las cosas, sólamente se siente, se siente mucho. 

Plasmar este amor, ésta experiencia extática, es lo que yo como Fotógrafo de Bodas aspiro a lograr. A través de imágenes cuidadosamente seleccionadas desde el corazón y captadas por lentes que son prácticamente extensiones de mí mismo, capturo la esencia de ese amor, de esa historia de ires y venires que finalmente se concreta en un final que es, en realidad, el comienzo de una vida juntos: la Boda.

Cada historia es única.

Cada pareja tiene en lo más profundo de su historia un sinnúmero de recuerdos que los hacen amarse y elegir seguir caminando juntos, eso es lo yo veo: las risas, los sueños y ¿por qué no? las lágrimas de ambos, que al final del día, han valido la pena, pues ahora están juntos. 

Fotografiar una boda no es sólo obtener imágenes; es un diálogo de almas, es capturar el amor que forma parte del ambiente y es, sobre todo, ser un canal para traducir el sueño de una vida juntos, en imágenes que durarán por siempre.

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